En los próximos cinco años se esperan mejoras significativas en las baterías de vehículos eléctricos, que podrían hacer que para 2030 los vehículos a gasolina sean más caros que los eléctricos. Estos avances incluyen tiempos de carga comparables a los de llenar un tanque de gasolina y mayor autonomía, reduciendo la “angustia por la autonomía”. La ventaja de estas modernizaciones es que utilizan la infraestructura existente de producción de baterías, facilitando su implementación y competitividad económica.
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17 de abril.
